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Por: Fidel Alcántara Lévano- Moquegua - Perú
La obra VIDA Y POESÍA DE JOVIN VALDEZ cuyo autor es el Licenciado en Filosofía y Literatura Luís Alberto Rodrigo Castro; tiene un origen muy singular en vista que primero fue una tesis denominada LA POESÍA DE JOVIN VALDEZ PEÑARANDA con la cual opta el título antes mencionado en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional del Altiplano-Puno. En esta ofrenda se hace el análisis literario de un total de 30 poesías de los poemarios de Jovin titulados SOLO LOS RASTROS (Arequipa 1977) y MANSIÓN DEL HABITANTE (Puno 1998) de una manera técnica, académica y verás, llegando al verdadero significado que el poeta trata de dar a conocer a través del verso.
En el primero de los libros nos dice el autor que la poesía de Jovin es de corte social, impregnada de romanticismo, enfrascada en una auténtica realidad y que da conocer con maestría apoyado de la magia de la palabra. En la segunda obra, sin perder el encantamiento de una versificación bien trabajada como fiel testimonio de sus pasos firmes sobre la faz terrenal, es una entrega más existencialista, filosófica que invita a la reflexión por la profundidad de sus postulados poéticos. En realidad es una especie de vidriera donde las figuras literarias danzan su marcha nupcial al compás de la inspiración de Jovin delegando todo un concierto de sentimientos y latidos que despiertan las ansias de vivir toda una eternidad por la musicalidad que le impone en cada verso.
Esta opinión que la comparto en el autor, se puede notar al leer las páginas de la obra en mención y que no admite dudas de ninguna manera, por que estamos frente a un análisis concienzudo, con conocimiento de causa, donde deja entrever una sólida comunión de ideales entre el autor y el crítico lo que da como fruto una auténtica visualización de la realidad del poeta.
A parte de ello, quiero dejar presente, dos puntos muy rescatables que ojala queden grabados con letras de oro e indelebles para la posteridad al llegar a los oídos de los que tiene que ver con el arte y cultura. Con esta obra se rompe un viejo y tradicional esquema, porque solamente se analizaba en esta parte del sur peruano las obras de verdaderas luminarias de la literatura nacional y mundial que por supuestos son muy respetables inspiraciones que no tienen barrera que lo ataje ni tiempo que lo olvide. Más en esta oportunidad Luis Alberto ingresa al mundo del misterio de un escritor y poeta moqueguano y corre el velo secreto dice a los cuatro vientos su contenido, levantando la bandera de la libertad y del saber creativo, colocándolo en la balanza de la verdad valorando sus versificaciones, lo que significa que le está dando su real importancia a la literatura regional y esto es un logro que muy bien se merece darle su real dimensión de grandiosidad. A la vez se constituye por derecho propio, en un monumento y homenaje en vida al autor y echa por tierra esa tan peruana costumbre que solamente se rinde pleitesía al artista después de muerto. En esta oportunidad le da el podium estelar y especial que siempre debió tener Jovin por su excelente aporte literario y todos tenemos la gloria y la oportunidad de reconocerlo porque el está junto a nosotros y goza de nuestro aprecio por su fructífera labor en el mundo de las letras.
Otro punto que rompe esquemas en el sur peruano es que Jovin en su poesía vuelca, toda su experiencia y fruto de esa simbiosis, entre su existencia y lo que circunda su entorno, origina una sabiduría que se adelanta a su época como profetizando el mañana. En virtud a ello puedo decir sin temor a equivocarme que con su conocimiento adquirido y que lo da a conocer mediante su prodigiosa pluma, está creando más sapiencia e inclusive ha servido para la Licenciatura de un nuevo profesional como lo es Luís Alberto. Se cumple entonces la premisa - con el conocimiento adquirido, se debe crear más conocimiento- y en mi humilde entender, ese es el mejor logro de nuestro vate, cuya entrega quedará inmarchitablemente grabada para la posteridad por los siglos de los siglos.
Por eso llevado por la emoción que me embarga este momento y como una muestra de innovación en el arte decimístico en cuanto a su aplicación en este tipo de eventos, le voy a declamar una décima en la cual retrata de cuerpo entero la imagen de Jovin y lo coloco en el verdadero umbral de la excelencia, donde siempre debió estar, porque su ofrenda ya es parte del mundo de la literatura por su originalidad y porque apertura nuevas sendas del pensamiento humano y deja bien claro que no estamos solos en el difícil universo de la poesía y que a pesar de la crisis, el caos mundial y la ausencia de valores, aún es tiempo de cantarle a la belleza en pos de un mundo de amor y paz.
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